Wenceslao Marcial Guillén, Wen

Wenceslao Marcial Guillén, Wen
Fundador de Los Panfleteros de Santiago

jueves, 8 de marzo de 2012

Día Internacional de la Mujer

Día Internacional de la Mujer
Giannella Perdomo Pérez

Durante el proceso evolutivo de la humanidad, la mujer ha desempeñado roles de significativa importancia. La página oficial del Día Internacional de la Mujer, nos permite leer, entre otros datos: ¨ En el año 1917, y como reacción ante los 2 millones de soldados rusos muertos en la guerra, las mujeres rusas escogieron de nuevo el último domingo de febrero para declararse en huelga en demanda de "pan y paz". Los dirigentes políticos criticaron la oportunidad de la huelga, pero las mujeres la hicieron de todos modos; cuatro días después el Zar se vio obligado a abdicar y el gobierno provisional concedió a las mujeres el derecho de voto. Ese histórico domingo fue el 23 de febrero, según el calendario juliano utilizado entonces en Rusia, o el 8 de marzo, según el calendario gregoriano utilizado en otros países¨.

El Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, (período 1997-2006), galardonado con el Premio Nóbel de la Paz, el 10 de diciembre del 2001, en su mensaje con motivo del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo del 2005, - conforme a la fuente de datos de las Naciones Unidas-, declaraba: ¨… En 1995 las mujeres se reunieron en Beijing y dieron un enorme paso hacia delante en nombre de la humanidad¨.

El Sr. Annan, también comenta: ¨ Desde entonces todos los estudios realizados nos han enseñado que no existe un instrumento de desarrollo más eficaz que la potenciación de la mujer¨.

En igual contexto, la Organización de las Naciones Unidas, reconociendo el valor de la mujer, expone: ¨Actualmente, uno de los principios rectores esenciales de la labor de las Naciones Unidas es que no puede hallarse una solución duradera a los problemas sociales, económicos y políticos más acuciantes de la sociedad sin la cabal participación y plena habilitación de las mujeres del mundo¨.
Sobre estos legajos, respecto a las recientes luchas de la mujer dominicana, por conquistar las libertades y sembrar el alba de nuestra democracia, podría enumerar un sinnúmero de las que bajo diferentes modalidades, lucharon unas, entregaron sus vidas las otras; las que permanecen casi anónimas, sin olvidar el papel de aquellas encerradas en las cruentas mazmorras de la cárcel o las que tomaron acciones de guerra en las trincheras de honor de Abril del 1965.
También existen otras mujeres, que desde el tranquilo ambiente de sus hogares, se convierten en grandes defensoras de las causas incorrectas; solidarias, compañeras! A ellas quiero saludar, de manera especial, en conmemoración del Día Internacional de la Mujer! A Doña Colombia y a Doña Diana, vecinas de Santiago, que por su arrojo y valentía, burlaron la vigilancia continua de nuestro hogar y nos hicieron partícipes de sus ricas viandas y apetitosos manjares. Jamás olvidaré, aquella noche fría, el suculento platón que Doña Diana nos pasara por encima de la pared colindante entre ambas viviendas. Recuerdo de manera ¨espectacular¨ la yuca, blanca, hervida, con rueditas transparentes de cebolla, colocadas con esmero por encima de tantos huevos como éramos en casa; el vaho de los alimentos despedía aromas de mucho amor. Esa noche, además de la congoja y vergüenza vividas ante ese regalo –nadie jamás nos envió comidas-, atragantados, sin hacer comentarios, tuvimos una agradable cena.
Con Doña Colombia la vivencia se torna diferente. Conversando con mi madre, en los alrededores del vecindario, se enteró que mi hermana pequeña, Elia Celeste, -aduciendo lo que ella creía por la falta de su padre-, estaba desganada, con muy poco apetito, situación que a ella le preocupaba. Este maternal comentario bastó para que Doña Colombia, cada día, sin que pueda precisar el tiempo, - de igual modo a como lo hacía Doña Diana-, sobre el borde superior limítrofe que separaba nuestras casas, en bandejas finamente vestidas, recibíamos su exquisita y suculenta comida, en considerables cantidades servidas, que a tales efectos, mi hermano y yo disfrutábamos de las mismas.
Para concluir estas observaciones, es preciso citar: ¨ El Día Internacional de la Mujer es cada vez más una ocasión para reflexionar sobre los avances conseguidos, exigir cambios y celebrar los actos de valor y decisión de mujeres comunes que han desempeñado una función extraordinaria en la historia de los derechos de la mujer.
Para aquellas mujeres de Santiago que nos brindaron apoyo, extendieron sus manos en gestos solidarios, mi galardón de gratitud! Gracias a tantas como ellas, una vez más podemos conmemorar, cada 8 de Marzo, esta festividad universal.

giannellaperdomo@hotmail.com

jueves, 22 de diciembre de 2011

Manolo: Tanto tiempo después...Manuel Aurelio Tavárez Justo.

jueves 22 de diciembre de 2011
Manolo: Tanto tiempo después...Manuel Aurelio Tavárez Justo.
Jueves 22 de Diciembre de 2011.
Luisa Rebecca Valentín | 21 diciembre 2011




Manolo: Tanto tiempo después...
Manuel Aurelio Tavárez Justo.
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Mañana sonará el clarín del luto por el aniversario de la caída de Manolo Tavárez Justo
Voz del fin de semana

“¿Qué se mu­rió? ¿Qué lo ma­ta­ron?
Pe­ro có­mo se iba a mo­rir, si pa­ra san­gre tan al­ta no tie­ne ba­las el fu­sil...”
Ma­nuel del Ca­bral.


Ha­ce hoy 48 años, el pue­blo do­mi­ni­cano vi­vió la Na­vi­dad más amar­ga de su his­to­ria. Los mu­cha­chos, aque­llos de fer­vien­te pa­sión pa­trió­ti­ca, aque­llos hom­bres que vo­la­ban y se en­gran­de­cían con sus idea­les, po­seí­dos de un pa­trio­tis­mo que­man­te, ha­bían des­cen­di­do. Sus cuer­pos muer­tos, vil­men­te ase­si­na­dos, des­tro­za­dos por fu­si­les, iner­tes... Aque­llos cuer­pos, que fue­ron re­ci­bi­dos por sus fa­mi­lia­res, en­tre el do­lor, la ra­bia, la im­po­ten­cia, el olor al for­mol y a po­dre­dum­bre, fue­ron sa­ca­dos de una fo­sa co­mún, don­de ha­bían si­do ti­ra­dos, pa­ra in­mor­ta­li­zar sus nom­bres en Re­pú­bli­ca Do­mi­ni­ca­na.

Ma­no­lo ha­bía pro­me­ti­do subir a las “es­car­pa­das mon­ta­ñas de Quis­que­ya” y así lo hi­zo. Cum­plió con su pa­la­bra y se­lló su com­pro­mi­so con la muer­te, con la in­mo­la­ción y per­pe­tua­ción de aque­llos días en que “con su san­gre pren­die­ran la lla­ma au­gus­ta de la li­ber­tad”. Los hom­bres del 1J4, quie­nes pu­sie­ron por en­ci­ma de sus in­tere­ses y que­re­res in­di­vi­dua­les los de la co­lec­ti­vi­dad. Enar­bo­la­ron la lu­cha en pro­cu­ra de nue­vos ama­ne­ce­res y así, de­fen­die­ron con uñas y dien­tes sus creen­cias has­ta la muer­te.

Aque­llos va­le­ro­sos hom­bres que se unie­ron a pul­so de co­ra­je, son la se­mi­lla de la li­ber­tad en Re­pú­bli­ca Do­mi­ni­ca­na. La ra­za pu­ra que da cuen­ta de nues­tros hom­bres de va­lor, que mu­rie­ron de­fen­dien­do su pen­sa­mien­to y su com­pro­mi­so, su pa­trio­tis­mo que­man­te y que, a pe­sar de aque­lla bo­chor­no­sa fra­se de “muer­to el pe­rro, se aca­bó la ra­bia”, se ele­va­ron co­mo hé­roes na­cio­na­les. No es­ta­ban equi­vo­ca­dos quie­nes subie­ron a las “es­car­pa­das mon­ta­ñas de Quis­que­ya”. Ellos de­fen­die­ron un ideal, un com­pro­mi­so, una pos­tu­ra pu­ra y han tras­pa­da­do las ba­re­ras de la muer­te y el ol­vi­do.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Por tu cumpleaños
















Por tu cumpleaños
Giannella Perdomo Pérez

Virgilio Eugenio, el próximo 23 de noviembre celebraríamos tus 68 cumpleaños si el Dr. Joaquín Balaguer y los jefes de alto mando militar, Contralmirante Marina de Guerra Ramón Emilio Jiménez (a) Milo, y los generales E.N. Neit Rafael Nivar Seijas, Jefe de la P.N., y Salvador Lluberes Montás (Chinino) no se hubieran obstinado en hacer una "fiesta" para ti y tus compañeros Ulises, Amaury y “La Chuta”, aquel fatídico 12 de enero de 1972. De no ser por ese evento, envejeceríamos juntos y podríamos disfrutar de nuestros nietos y otras bendiciones familiares. Verás porque te cuento estas cosas.

A primeras horas de esa mañana, el timbre del teléfono nos despertó; levanté el auricular y escuché: “¡los muchachos están rodeados!” No entendí a quienes se refería aquella información, tampoco conocía tu lugar de escondite ni el de tus compañeros. La incesante búsqueda y el despliegue del aparato militar por toda la ciudad, además del sistemático bombardeo de sus fotos ofreciendo recompensa a quien pudiera localizarlos e informar su paradero, les obligó a moverse sin sosiego. El cruce de llamadas continuó y a medida que despuntaba el día nos cubrió una incertidumbre desconocida; gran desconcierto unido a la sensación inmedible de impotencia

Para esta “fiesta”, una semana posterior a los Reyes Magos, que bien podría resultar la llegada de “La Vieja Belén”, como juego de vaqueros de gran lujo- mientras ustedes permanecían en las inmediaciones de “La Cueva”- conforme a las informaciones publicadas en los periódicos de la fecha, sustituyeron soldaditos de plomo por un ejército castrense compuesto de unos 2000 o mas soldados y policías equipados con sus armas automáticas, dos tanques MX-60, dos carros de asalto, cañones de


105 mm, helicópteros, un avión bombardero importado desde Puerto Rico y otros equipos para uso guerrero. Los carritos y tanques no eran de tracción, al igual que los “Tonka”, estos sí que resultan duraderos.




Para el montaje del escenario faltaron los cohetes, eficientemente suplantados por las balas inmisericordes que se dispersaban por doquier. El tamborileo de las ametralladoras unido al incesante tropel de sus disparos, como orquesta bien afinada, se encargó de difundir la música perturbadora del ambiente.

En aquel campo de batalla, las acciones bélicas permanecieron por más de 10 horas. Ulises Cerón Polanco y Bienvenido Lean Prandy -La Chuta- atacados sorpresivamente, cayeron bajo los disparos mortales. Medito a solas y pienso que ninguno de ustedes se percató de cómo les habían cercado y distribuido los armamentos letales, labor silente y felina que empezó en horas de la madrugada.

Las emisoras de radio transmitían los acontecimientos que se desarrollaban en el kilómetro 14.5 de la Autopista Las Américas. Horas antes del atardecer, inesperadamente suspendieron la programación para dar paso al último informe. Escuchamos la voz autorizada de Ramón Emilio Jiménez, exclamando victorioso: “¡Coño, la "fiesta" ya terminó, cayó Perdomo!”. ¡Ves porque te decía que les habían preparado una fiesta!

A continuación de esta estremecedora noticia, el dolor y la consternación se adueñaron de nuestro hogar materno. Para la entrega de los cadáveres fue precisa la creación de comisiones integradas por miembros de las familias allí representadas, además de varias personalidades de la sociedad. Para colmo ¡también impusieron los lugares de los velatorios y un horario impuesto para enterrarles.

En cumplimiento a las órdenes del Dr. Balaguer, el General Nivar Seijas comunicó a los deudos que los cadáveres debían enterrarse en las localidades donde habían nacido. Esta propuesta, no aceptada por el grupo familiar, obligó a negociar con Nivar Seijas, acordando que las honras fúnebres debían celebrarse en diferentes capillas, además del programa para los entierros.

Sin mejores opciones, llevaron a Ulises y “La Chuta” a la Funeraria “Blandino” de la 30 de marzo; Amaury y tú a la funeraria “La Altagracia” de la Avenida Bolívar. Los entierros se harían conforme al horario acordado. Así pues, Amaury a las 2:00, Ulises a las 4:00 y La Chuta a las 5; para ti las 3:00 de la tarde.

Durante horas, filas incesantes de ciudadanos se acercaron a las funerarias para despedirles. No faltó el comentario de cómo lucían los difuntos. A todas luces insatisfechos con la victoria del equipo armado, los cuerpos de tus compañeros, ya cadáveres, fueron víctimas de acciones de una tribu bestial uniformada jamás descrita en las páginas que cuentan nuestra historia. El cadáver de Amaury, entre otras barbaridades, dejaba ver muestras de golpes y puñaladas; el de Chuta también con puñaladas y la cabeza destrozada por los golpes recibidos.

Dormido e indefenso, la tropa, similar a una jauría hambrienta, consumando su festín macabro, se abalanzó sobre tu cuerpo con acciones atroces e inhumanas. Podría recordarte unas líneas de aquel poema de Nicolás Guillén que tanto te gustaba: “No sé por qué piensas tú, soldado, que te odio yo, si somos la misma cosa, yo, tú”.

Desfigurado totalmente, al extremo que nuestra madre, al ver tu cara deformada, en su primer intento,¡no pudo reconocerte! Elia, con la ayuda del buen amigo Diómedes Mercedes, al día siguiente pasó por la dolorosa experiencia de identificarte. ¡Que difícil tarea para nuestra hermana menor! Con gran pesar recuerda: “Estaba cocido de bayonetas”. Definitivamente, la valentía y el coraje de toda aquella soldadesca quedó plasmada en estas acciones indescriptibles y abominables.

Integrado a una de las comisiones negociadoras para la entrega de tu cadáver, el Dr. Octavio González Nivar (a) Nuno, ha comentado: “La imagen de Virgilio creo que difícilmente se borre de mi memoria. Tenia los cabellos chamuscados y la cara con hematomas y quemaduras producidas por el fuego de los lanzallamas que utilizaron para poder abatirlos en la cueva donde estaban apertrechados, también les dispararon granadas y había un gran despliegue de militares por toda la zona".

González Nivar concluye: "Para descubrir el lugar exacto donde estaban refugiados se valieron de un avión radar del ejército americano que tenia la Fuerza Interamericana de Paz (FIP). También recuerdo que cuando dijeron por radio que los habían localizado y los tenían cercados, Criolla, Amadita (Dra. Pittaluga de González) -hermana y esposa- y yo fuimos a tu casa, nos reunimos con Quisqueya y Elia Celeste. El cadáver lo entregaron al día siguiente y lo llevaron a la Funeraria La Altagracia, en la Av. Bolívar”.

Hermano, perdona mi ausencia en esas horas incalificables. Mi reposo recomendado por el Dr. Homero Pumarol, sumado a las palabras de tu última llamada, me obligaban a luchar por la vida incipiente de lo que considerabas tu primer sobrino y que transcurridos los meses recibimos una hermosa Victoria.

El reloj inclemente marcó la hora de tu viaje final. Pensé que te acompañaríamos con el protocolo que exigían las circunstancias. Que ilusa creyendo que la “fiesta” había terminado!

Partimos de la casa mortuoria dirigiéndonos al cementerio de la Avenida Máximo Gómez. A escasos metros de pasar frente a la vivienda del Dr. Balaguer, nos sorprendieron aquellos policías motorizados rodeando el carro fúnebre y nuestro vehículo, haciéndonos señas para obligarnos a conducir con mayor velocidad, pormenores que no se incluyeron en las negociaciones sostenidas con el General. El espectáculo era similar a una grotesca carrera de autos y motores. Jamás una carroza fúnebre participó en un evento de tal naturaleza.



Bordeando tu sepulcro, acompañados del pueblo humilde por el cual luchaste, armas largas en manos de los uniformados también nos cercaron. Quizás por el temor de que pudieras salir y combatir de nuevo ? Cómo olvidar aquel soldado iracundo, con gesto violento, arrebatar a Elia la bandera en el momento que intentó cubrir tu féretro. Si alguna voz se levantó a cantar tus cualidades, ¡no lo recuerdo!


Concluido este horrendo episodio, conservo y consuela tu expresión: “el último tiro será para mi” ! Así evitarías nueva vez caer prisionero o circunstancias parecidas al exterminio de Amín, Homero, Otto y otros tantos jóvenes luchadores por las reivindicaciones sociales de nuestro país.

En el plano espiritual que puedas encontrarte, sin importar los años transcurridos, no podría olvidar tu día de llegada a nuestro mundo. En su momento, el Maestro José Martí escribiría: “Cuando se muere, en brazos de la patria agradecida, la muerte acaba, la prisión se rompe; ¡empieza, al fin, con el morir la vida!” Virgilio Eugenio, por mis razones lógicas, ¡¡¡Feliz Cumpleaños!!!

giannellaperdomoperez@hotmail.com

miércoles, 5 de octubre de 2011

Trujillo, el Arco y los desfiles en Santiago


lunes 3 de octubre de 2011
Trujillo, el Arco y los desfiles en Santiago

Trujillo, el Arco y los desfiles en Santiago
Giannella Perdomo Pérez


El Generalísimo Rafael Leonidas Trujillo Molina, para los actos conmemorativos a la batalla del 30 de marzo del 1844 o Batalla de Santiago, se recuerda que a principios de la década del 1940 y hasta el 30 de marzo del 1960, ordenó la construcción de un arco de triunfo, en la hoy calle El Sol, próximo a la 30 de Marzo, con sus bases montadas en las aceras del Parque Duarte, las oficinas de la Gobernación Provincial y Policía Nacional. Es prudente subrayar que los expedientes consultados no registran datos respecto al período relacionado con estas estructuras.

A fin de compilar los datos que conciernen a esta edificación, además de su destino final y los festejos que se llevarían a cabo con motivo de las referidas efemérides patrias, la documentación personal que conserva el señor Darío Nicodemo nos facilita los datos siguientes:

“El programa, entre otras actividades, consistía en bailes y fiestas que celebraban los distintos clubes sociales de la ciudad, destacándose los del Centro de Recreo, Club Santiago, Centro Sirio Libanés, "La Protectora de los Pobres”, además de los desfiles que constituían la atracción principal. Con esta finalidad se construía el arco de triunfo. En Azua se hizo erigir otra obra similar que aun se reconoce como el Arco del Triunfo, además de los que se conservan en Villa Vásquez y Dajabón.

”Federico Villamil, ingeniero, propietario de dos talleres de ebanistería y carpintería ubicados en unos terrenos próximos a la base aérea de Santiago y otro pequeño, entre las calles 30 de Marzo casi esquina Independencia, dirigía los trabajos de la obra”.

Contrario a la conservación de estos monumentos, el Dr. Pedro Fernández Salcedo, en plática con el Sr. Nicodemo le refiere: “cada año, una vez finalizado el desfile, el arco se destruía y la madera era donada a familias de escasos recursos económicos para la construcción de sus viviendas. De parte del “Benefactor de la Patria” y como ayuda humanitaria, estas donaciones las entregaban el Secretario del Partido Dominicano o el Gobernador de Santiago.

En sillones perfectamente alineados, colocados en la tarima del arco, el Generalísimo ocupaba la posición central de la primera fila y desde allí disfrutaba el esplendor del desfile. El Dr. Fernández también comenta: “Muy pocos funcionarios podían tomar asientos en el arco acompañando al Perínclito Barón de San Cristóbal. Entre ellos y como invitados especiales, podemos nombrar a los hermanos José Antonio y Pedro M. Hungría, Pedro Jorge y Rafael "Fello" Vidal, personalidades infaltables en el arco; también los Gobernadores y Síndicos de turno. Los funcionarios restantes debían desfilar por debajo de él, como expresión silente de exquisita humillación a sus servidores”.

Respecto a la conocida desconfianza de Trujillo, también explica: “mientras permanecía en la Ciudad Corazón, permitía ser atendido únicamente por un camarero apellidado Portorreal, quien gozaba de su extrema confianza”.

Discretamente y sin nombres registrados, en determinados círculos de alta clase se comentaba que determinadas personalidades y funcionarios debían estar presentes en la plataforma superior del arco, antes de la llegada de Trujillo y retirarse luego de que él lo hiciera.

Relacionado con los desfiles, Darío recuerda: “mi padre no me dejó desfilar aquel 30 de Marzo de 1959, aunque yo sí había desfilado anteriormente, pero como los muchachos éramos cabezotas, puras vainas, me fui con dos amiguitos a ver el desfile, un poco mas arriba del arco para ver el gran espectáculo. Próximo a nosotros, sin percatarnos, un oficial observó el grupo poco numeroso que se aproximaba al dichoso arco y sin pérdida de tiempo, recriminó a dos policías de guardia en el área. Pestañamos y le escuchamos con voz autoritaria dirigirse a los agentes: "Que hacen estos pendejos nada mas viendo, métanlos al final de las filas". Allí nos "ajustaron" y no tuvimos mas remedio, ¡nos obligaron a pasar por debajo del arco!

Con sentimientos iguales a los del padre de Darío, a Eugenio Perdomo, nuestro progenitor, no parecía agradarle la idea de que sus hijos transitaran debajo de los pies del “Padre de la Patria Nueva”. Recuerdo la tardecita anterior al evento, -precedente al 1960, año de su muerte en “La 40”-, regresó del trabajo y conversó sobre la monstruosidad del arco. Escuché decirle a mi mamá: “Mis hijos no son heces fecales –evito la expresión grosera de llamarlas!- para caminar debajo de la cloaca por donde pasará mucha basura”. Con tono un tanto enérgico casi le ordenó: “enférmalos”. Una simple mirada entre ambos originaba su diálogo mudo.

No entendí ni papa de todo aquello. Nuestros uniformes ya estaban impecablemente planchados y colgados; los zapatos limpios y relucientes, un adorno discreto para mi cabeza, además de la inquietud por la llegada del nuevo día y vivir la experiencia de desfilar junto a mis compañeros de colegio.

Sentados a la mesa nos disponíamos a cenar. Nuestro padre nos miró a mi hermano Virgilio Eugenio y a mi, frunció el entrecejo y comentó a Quisqueya, su fiel esposa y compañera: “estos niños parece que están enfermos, creo que tienen fiebre”. Acto seguido ella nos palpó caras y brazos respondiéndole: “están tibiecitos”.
Llegó la tan esperada mañana, nos despertamos mientras él confirmaba las calenturas de nuestras frentes y estómagos. Casi gritando, exclamó: “tienen mucha fiebre, ven y ponles el termómetro”. De inmediato, mamá se nos acercó colocándonos “su termómetro” rectal. Empezamos a sentir mucho calor, la fiebre subía y debíamos mantenernos en cama. Él día posterior al desfile tampoco asistimos a clases, ¡persistía la fiebre! Así que dieta de sopitas y reposo para curarnos.

Por qué tan de repente nos arropó la fiebre? La aplicación de supositorios de ajo no falla para provocar subidas de temperaturas en los seres humanos. El “termómetro” de nuestra madre resultaba infalible.

Finalizó la “Era”, empezamos a vivir el proceso de democratización del país y entendí la posición de mi papá. Cuanto valoro que nos impidiera transitar debajo del Arco de Triunfo de Rafael Leonidas.


giannellaperdomo@hotmail.com

sábado, 13 de agosto de 2011

Jefe SIM Peña Rivera dice costumbre era tirar al mar cuerpos de asesinados


Jefe SIM Peña Rivera dice costumbre era tirar al mar cuerpos de asesinados

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Jefe SIM Peña Rivera dice costumbre era tirar al mar cuerpos de asesinados PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Víctor Manzueta
Lunes 08 de Agosto de 2011 18:03


[El teniente del Ejército Nacional, José Manuel Núñez y Núñez, padre de Víctor Martínez.]

El teniente del Ejército Nacional, José Manuel Núñez y Núñez, padre de Víctor Martínez.



SANTO DOMINGO OESTE.- El ex jefe del Servicio de Inteligencia Militar en Santiago de los Caballeros, el asesino que coordinó y supervisó el cuádruple crimen de las Mirabal y Rufino de la Cruz, Víctor Alicinio Peña Rivera, reveló a Víctor Martínez, que su padre y hermanos “fueron asesinados por el Ejército Nacional, rama militar a la que pertenecían y que la costumbre era tirar los cuerpos al mar para no dejar pistas que pudiesen generar investigaciones futuras con el desenterramiento de víctimas”.



Tras recurrir en sus indagatorias a fiscales, Secretarios de Estado, las Fuerzas Armadas y hasta al Presidente de la República, para la ubicación de las tumbas de su padre el teniente del Ejército Nacional José Manuel Núñez y Núñez, y sus hermanos Wenceslao y Jorge Núñez T, ambos sargentos del mismo cuerpo armado, quienes fueron asesinados tras la muerte del tirano Rafael Leónidas Trujillo Molina, por orden de Ranfis Trujillo Martínez, por estar vinculados al Teniente General José René Román Fernández, Jefe de Estado Mayor de Guerra y Marina, quien era parte de los involucrados en el ajusticiamiento del dictador.



Según José René Román García, hijo de Pupo Román, quien era teniente del Ejército en la ocasión, todos los militares al servicio de su padre, fueron arrestados y encarcelados en la fortaleza Ozama en la Torre del homenaje, dónde él y su hermano Alvaro estuvieron prisioneros también.



José René relata en una entrevista que concediera a este periodista y que fue publicada en la revista Caña Brava en el mes de noviembre de 1999, que al día siguiente los prisioneros fueron sacados uno a uno y de dos en dos y fusilados.



No se sabe dónde enterraron los cuerpos de ese grupo de militares que era de confianza del general Román Fernández, y por ese hecho fueron fusilados por orden de Ranfis Trujillo, quien según su secretario particular César A. Saillant Valverde, estaba ávido de sangre por vengar a su padre.



Víctor Martínez, que por 20 años había tratado de conseguir una pista de dónde pudieron haber enterrado a sus familiares, luego de no tener suerte apelando a fiscales, secretarios de Estado, las Fuerzas Armadas, el Presidente de la República y todos les respondían que se harían las indagaciones y que cuando estas hubieran terminado le “comunicarían oportunamente sus resultados finales”.



Como la tiradera de pelota continuaba a cada nuevo intento, Víctor Martínez le escribió una carta al Capitán Víctor Alicinio Peña Rivera, quien tras escapar de la justicia dominicana había ido a vivir a Puerto Rico, con la esperanza de que el ex jefe del SIM en Santiago, pudiera arrojarle luz sobre el paradero de los restos de su padre y hermanos.



Considerando esta carta como un documento histórico, procedemos a publicarla in extenso:



San Juan, Puerto Rico.

Febrero 5 de 1980



Señor

Victor Díaz

124 Gordon St. Providence, Rhode Island 02905



Estimado Señor Díaz:



“Al llegar a mi oficina hoy me encontré con su carta, créame que me conmovió y procedo a contestarla sin dilación.

“El drama del pueblo dominicano es triste e interminable; a nadie le interesa lo que pueda sufrir el hombre común, el hijo del pueblo, porque su caso no interesa a nadie, solo la clase dominante tiene el privilegio de eregir sus propios héroes y en constituirlos en símbolos a los que hay que reverenciar y seguir dócilmente aunque sea dudoso el origen de tal enaltecimiento. Nadie te ha hecho caso en tu justa y desesperada búsqueda porque tu drama ya no puede servir para sacar ninguna ventaja o provecho político. Nuestro país está lleno de hipócritas y fariseos. Ni las autoridades ni el mismo Presidente contestarán tus cartas. ¿No te das cuenta que es el mismo sistema que aún predomina? ¿No son acaso los mismos instrumentos que usó Trujillo los que han sido usados sucesivamente por Donald Reid, Balaguer, etc.? ¿Quién va a meterle mano con una investigación que saque a la luz tantos crímenes? ¿No fueron el General Rodríguez Echavarría y Beauchamps los esbirros jefes de casas de torturas donde se asesinaba en cantidades industriales quienes después fueron utilizados y enaltecidos hasta el Comando Supremo de nuestras Fuerzas Armadas?

“El sistema necesita esa gente y tiene que protegerlos porque esos son los que estarán dispuestos siempre a atropellar para sostener la corrupción.

“Yo he luchado contra todo eso y he luchado solo, porque a mi se me usó para entretener a nuestro pueblo ignorante mientras ellos se fortalecían y aseguraban su permanencia en el dominio de aquella sociedad, aunque yo fui parte del sistema, terminé siendo víctima del propio sistema.

Por lo que he oído, tu padre el teniente Núñez a quien yo conocía muy bien y tus hermanos fueron asesinados por el ejército ya que a esa rama ellos pertenecían y tengo razones para creer que así fue. No sé qué disposición harían de los cuerpos pero era la costumbre de que los tiraban al mar para no dejar pistas que pudiesen generar investigaciones futuras que siempre podrían mover la opinión pública, de manera que es muy lógico pensar que eso de cementeros secretos es un mito, obra de la mente de personas que desconocen cuan terrible y frío es el sistema”.



Atentamente,



Víctor A. Peña Rivera



Box 36451

Río Piedras, Puerto Rico.

Cuarenta y cinco años después… una herencia maldita.


Cuarenta y cinco años después… una herencia maldita.

http://caribbeandigital.net/cuarenta-y-cinco-anos-despues-una-herencia-maldita/

Cuarenta y cinco años después… una herencia maldita.

Marien Aristy Capitán

Especial/Caribbean Digital

SANTO DOMINGO./ Lo que parecía una tarde normal, sin contradicciones, se llenó de nubes. Una visión, cual dejavú trágico, me arrastró directo hacia el pasado. Y entonces volví a recordarlo. Yo que quise no pensar más él, aunque tuve que enfretar sus palabras al inicio de la mañana, tuve que sentir cómo volvió a mí con su maquiavélica sonrisa. Es que no vive pero no ha muerto. Mientras los suyos le celebren, no lo habremos enterrado.

Doctor Joaquín Balaguer. Archivo.

Todo fue culpa de Rafael Bello Andino. Tranquilo, con la serenidad de los que no han hecho nada en los ademanes, él pagaba lo que sea que hubiese comprado en El Nacional de la Lope de Vega. Verle así, como si el tiempo le redimiera de sus afectos, hizo que me rompiera por dentro. ¿Por qué hoy, justo hoy, aparecía? Si ya era suficiente con pensar en Rafael Leonidas Trujillo, el sápatra del que tuvimos la dicha de salir hace justo 50 años, ¿por qué la vida me restregaba a la sombra fiel del que fue su continuador?

Quizás fue un plan para que me decidiera a escribir de Joaquín Balaguer. Tal vez fue para que por fin plasmara lo desagradable que me resulta saber que mañana se cumplen 45 años se su ascenso al poder y, en lugar de una jornada de reflexión en la que discutamos el daño que el balaguerismo ha hecho en los dominicanos, tendremos que ver cómo se hace un acto para “conmemorar” esa fecha.

Mientras se realice este homenaje, que tendrá lugar a las ocho de la noche en el Salón Ámbar del Hotel Dominican Fiesta, la Patria llorará cada uno de los muertos que cayeron bajo el cruento gobierno de los “doce años” de Balaguer. También llorarán los hijos, los padres, los abuelos, los hermanos, los tíos… de todos los que derramaron su sangre para lograr que tuviéramos algo parecido a una nación.

Fue durante el gobierno de los “doce años” que tuvo lugar la “Operación Chapeo”, que buscaba exterminar los remanentes izquierdistas sobrevivientes al conflicto de abril del 65. Luego, tras el nombramiento del general Enrique Pérez y Pérez como jefe de la Policía Nacional, apareció la tristemente célebre “Banda Colorá”, que asesinó numerosos intelectuales y dirigentes de izquierda.

Aunque no se ha conocido una cifra oficial de la cantidad de gente que fue asesinada entre los años 1966-1978, se ha hablado de más de tres mil muertos. Entre ellos están Guillermo Peláez, Rolando de la Maza, Radhamés García, Vinicio Antonio Franco, el ex teniente Juan Rafael Bisonó Mera, Miguel Reyes Santini y Ramón Emilio Mejía, en el año 1966; Guido Gil Díaz, William Jiménez, Luis de Peña, Vidal Peguero, Orlando Mazara, Roberto Basilio Perdomo y Roberto Nivar, en 1967; y Flavio Suero, Modesto Rodríguez, Héctor Santiago y Rafael Mota en 1968.

En 1969 se destacan las muertes de Henry Segarra Santos, Silvio Abud, Salomón Lama B., Rafael Vargas y el profesor Eladio Peña de la Rosa. Asimismo, el Comité de madres, esposas y familiares de los muertos y desaparecidos denunció que durante los primeros tres años de gobierno de Balaguer habían asesinado a 366 opositores.

En 1970 cayeron Otto Morales y Amín Abel Hasbún, dirigentes del Movimiento Popular Dominicano (MPD); en 1971, Maximiliano Gómez Horacio (El Moreno), Homero Hernández y Rafael Guillén; en 1972, Sagrario Ercira Díaz Santiago, Amaury Germán Aristy, Bienvenido Leal Prandy (La Chuta), Virgilio Perdomo Pérez y Ulises Cerón Polanco; en 1973, el coronel Francisco Caamaño Deñó y Gregorio García Castro (Goyito); en 1974, Florinda Soriano (Mamá Tingó); en 1975, el periodista Orlando Martínez Howley; en 1976, José Vizcaíno y Luis Martínez; y en 1977 Guillermo Rubirosa y Héctor García.

Estos no son todos perdieron la vida por pensar diferente a Joaquín Balaguer. Tan sólo son los más conocidos, esos que aún recuerda una parte de la sociedad pero jamás llegará a la memoria de ninguno de los dirigentes del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), quienes mañana se regodearán en falsos lauros y hablarán de Balaguer como el gran hijo de esa República Dominicana que, definitivamente, debe arrepentirse cada día de haber parido algo así.

Hay muchos jóvenes que desconocen lo que fue Balaguer. Pero deben saber que, lejos de ser el “padre de la democracia”, fue el hombre que acabó con todas las libertades y promovió la corrupción (que se detenía en la puerta de su despacho) como una manera de controlar las voluntades de aquellos que hicieron del engaño su forma de vida. Fue manipulador, calculador y maquiavélico. Lo hizo todo, desde cometer fraude hasta acabar literalmente con sus adversarios, con tal de perpetuarse en el poder.

Uno de sus más tristes legados fue el clientelismo. Desde las funditas hasta las neveras y las muñecas, él acostumbró al dominicano a recibir dos pesos del gobierno y conformarse con ello. También hizo de las instituciones públicas el lugar para ir a servirse y enriquecerse ilícitamente o, en el mejor de los casos, encontrar un sueldo sin necesidad de trabajar.

Fue Balaguer el que nos enseñó que la Constitución es un pedazo de papel y que el interés personal está por encima de cualquier ley; que nos mostró que la impunidad es la vía explícita para llegar a la cima y que, mientras más nos llevemos, más seremos. Los grandes señores de su gobierno, esos que mataron o se enriquecieron ilícitamente, siguen siendo los señores de una sociedad que no aprende a mirar hacia atrás. ¿Eso conmemoraremos?

Son muchas las cosas que le debemos a Balaguer. La mayoría tristes, vergonzosas. El fue el rey del engaño y la venganza. Nos legó el trujillismo e hizo renegar de la libertad porque, a golpe de opresión, nos negó el derecho de saber elegir y aprender a vivir. Es hora de acabar con Balaguer. Enterremos lo que fue y lo que nos hizo. Este país no merece que se le rinda ningún homenaje. Hay que recordarle, sí, para no repetir la historia. Pero jamás celebrar la infamia de que nos haya deshecho durante 22 años y que, todavía hoy, carguemos con su herencia maldita.

Vicisitudes estudiantiles en la “Era Gloriosa”


http://www.almomento.net/news/135/ARTICLE/91894/2011-07-19.html

Vicisitudes estudiantiles en la “Era Gloriosa”
Por GIANNELLA PERDOMO PEREZ*
No olvidaríamos jamás el ruido desagradable que hacían los carros “cepillos” del SIM…


La Universidad APEC, desde hace aproximadamente un lustro, entre los días 20 al 25 de junio, anualmente celebra la Semana del Medio Ambiente.

En esta ocasión, invitada por la Profesora Rosa Sánchez, asistí a la interesante conferencia “Los Recursos Mineros de la República Dominicana”, dictada por el ambientalista Octavio López.Además de lo interesante del tópico, disfruté a carta cabal del ambiente universitario.

Con agrado contemplé el desparpajo estudiantil, la despreocupación que exhiben sus rostros; los grupos de chicas conversando de sus inquietudes; unos sentados por los suelos, laptops en mano o la consulta obligatoria a través del BB, herramienta indispensable en esos predios.

Mientras caminaba por el campus, observándoles y mirando el paisaje, recordé y comparé involuntariamente nuestros tiempos de estudiantes en la tan removida “Era de Trujillo”.

Cuanta realización sentí y agradecí al Señor, al percatarme de la libertad de desempeño que goza la juventud, ya que durante el régimen no fue así.

RECUERDOS

En aquellos días, movernos hasta altas horas de la noche -los guapos que incurrían en estas prácticas- podía resultarnos peligroso.

Imposible conversar en las esquinas, en grupos formados por 3 de nosotros, sin que de repente, como caídos desde el cielo, tal cual estrellas invisibles, surgían los célebres y temibles pequeños volkswagen -“cepillos”- utilizados por los agentes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), obligándonos, en la mayoría de los casos, a disolver lo que consideraban un “mitín conspirativo” contra el régimen.

No olvidaríamos jamás, el ruido desagradable que hacían los “cepillitos”, pasando frente a la casa de cualesquiera de nuestros amigos o amigas, donde nos citábamos a escuchar las canciones norteamericanas de Bill Halley y Elvis Presley, entre otros; aprender a bailar rock and roll, o cualquier baile del momento; refrescarnos tomando limonadas u otras bebidas caseras; hablar pavadas, leer poemas, comentar un libro o juegos de mesa para matar el tiempo.

La frecuencia con la que paseaban los “cepillos” acortaban el tiempo de nuestros encuentros; el nerviosismo de nuestras madres se tornaba latente, temían por nosotros.

Era imperioso terminar la “juntadera” y marcharnos, no sin antes pedir a Dios que llegáramos sanos y salvos a nuestros respectivos hogares.

Quienes como yo teníamos el fichaje del antitrujilismo, debíamos cuidar muy bien nuestros pasos, dónde íbamos, con cuáles amigos o compañeros de estudios compartíamos.

Ante las limitantes, sin los recursos tecnológicos de la actualidad, nos refugiábamos en la lectura, los juegos de mesa, además de disfrutar en familia los programas de televisión de la época.

La televisora oficial, “La Voz Dominicana”, propiedad de Petán Trujillo, hermano del “Padre de la Patria Nueva”, cubría el territorio nacional.

EN SANTIAGO

Recuerdo que para finales del tercer año del bachillerato, mi amiga Scarlett me pidió que estudiáramos juntas.
En horas de la tarde, libros en mano, me marché a su casa. Vivíamos en ¨Los Pepines¨, sector destacado por sus actividades “tendenciosas y subversivas” contra la dictadura.

Cómodamente sentadas, inclinadas nuestras sillas sobre la pared del callejón que conducía a la cocina, repetíamos la lección como gallaretas, ¡nos encantaba estudiar en voces altas! Inesperadamente, una nube militar nos interrumpió abriendo con violencia las puertas, salvajemente invadieron el área.

Apuntándonos con sus armar largas, la voz de mando nos ordenó: “quédense quietas, no se muevan”.

Cómo movernos, si temblábamos igual que cualquier hoja presta a caer en pleno verano.

La manada militar penetró a la casa, -continuábamos encañonadas- buscó y husmeó por todos lados. ¿Cuál era el motivo del allanamiento; quién podría adivinarlo? Luego de un rato, aún estupefactas, escuchamos: “Estamos buscando a Manolo Tavárez” - los uniformados le suponían escondido en la casa-, quien se encontraba en Santo Domingo. Burda excusa.

Los militares abandonaron la casa, dejándonos inquietas y llenas de interrogantes.

Bajo tanta presión nos resultó imposible terminar con los repasos, perdimos la concentración y gracias a Dios, aprobamos la asignatura.

A partir de ese evento, decidí estudiar a solas, en mi casa, no quería volver a vivir esta ilógica y desagradable experiencia.

Los caminos del tiempo me ayudaron a comprender que las acciones represivas del SIM iban encaminadas a suprimir los encuentros juveniles.

¡Ya habían exterminado a “Los Panfleteros”, grupo de cuya existencia y acciones me enteré muchos años mas tarde.

Comprendí la intención del régimen para evitar la organización subversiva en la Ciudad Corazón. Tal actitud de intolerancia y franca violación a los derechos, no cercenó la voluntad de quienes no temían a las acciones restrictivas de los miembros del temido SIM.

LUCHA

Cursando el cuarto año del Bachillerato en el Liceo Secundario “Ulises Francisco Espaillat”, mis compañeros de clases, Danilo Franco, Juani Bisonó y Francisco –Milo- Schiffino, entre otros, formaban parte de grupos que accionaban contra el régimen trujillista.

Hoy, valiéndome de las mismas herramientas de comunicación de esos jóvenes que vi en APEC, he podido restablecer el vínculo con Milo, compañero valiente e inseparable así como bastón humano en mis momentos de gran dificultad emocional, quien desde Bélgica me escribe parte de sus vivencias.

“Nos armábamos de tubos y cadenas cuando salíamos a manifestar o hacer una marcha por las calles de Santiago, como parte de las luchas contra los personeros remanentes del régimen, las que siempre terminábamos en el parque Duarte.

Estas actividades las hacíamos con un grupo formado por estudiantes de término del bachillerato, destacándose entre ellos Danilo Franco, Juani Bisonó, Robinson y Fausto, cuyos apellidos no recuerdo; también he olvidado algunos nombres de otros compañeros integrados.

La aparición de efectivos policiales nos obligaba a terminar de forma violenta las manifestaciones o protestas callejeras; era insoportable respirar los gases lacrimógenos.

A fin de evitar los golpes con macanas y posibles apresamientos, corríamos como gacelas, dispersos por las calles aledañas y en algunos casos, al advertir la presencia militar, tirábamos piedras a las vitrinas de comercios cercanos, como señal de advertencia para la dispersión de la manifestación.

El sonido resquebradizo y desagradable que producían los cristales al caer era la señal para volar a protegernos y burlar la presencia policial.

En esas huidas se nos escapaba la vida pero nos quedaba la satisfacción de haber protestado como única arma de mostrar nuestro disgusto e inconformidad contra los residuos del régimen!En ciertas ocasiones era preciso y obligatorio ir armados para defendernos de la policía y a veces de militares que nos agredían con sus macanas y culatas de sus fusiles; también porque íbamos a una reunión secreta y no sabíamos si nos toparíamos con una patrulla o en una posible redada.

No hablábamos con nadie de todo esto para no involucrar la gente inocente, sobretodo las personas fichadas como tu familia. En fin, fueron momentos de vivencia intensa”.

Alguna vez, en el aula o los pasillos del Liceo, escuché a Danilo y Milo susurrear sobre sus planes; actué como "Claudio", me fingí idiota y por las noches, pedí al Señor por sus cuidados.

Milo finaliza su relato y comenta: “Sobre Robinson te diré que no tuve nunca más noticias de él; Juani Bisonó murió en la Revolución de Abril del 1965, combatiendo en la Zona Constitucionalista.

A Fausto Jiménez lo mataron a tiros, montado en una camioneta, mientras regresaba de un mitin (creo recordar que en Moca); yo asistí a su sepelio. Del grupo solo nos queda Danilo”.

Ante la inmanejable situación y la crudeza de los hechos, la persecución desatada contra los jóvenes de Santiago y sus desapariciones, los padres de Milo, de origen italiano, descubrieron las actividades políticas en las que estaba involucrado.

Sin alternativas para salvarle la vida, rápidamente le sacaron del país, enviándole a Bélgica, donde realizó sus estudios universitarios y fijó allí su residencia.

Alumno ejemplar, de excelentes calificaciones, inquieto, apasionado lector, ¡no pudo estar presente en nuestra investidura! Su partida significó gran tristeza para los compañeros del aula, sobre todo para mí y Patria Ela, quienes formábamos un trío inseparable, dentro y fuera del recinto escolar. Familiarmente “deportaron” a nuestro entrañable amigo.

Gracias al internet hoy nos mantenemos en contacto. Con estas estampas podemos ilustrar cómo vivimos nuestros irrecuperables años de juventud y comprender los motivos de mi disfrute en los predios universitarios.