Mensaje No. 1023 del Grupo Yahoo "Los Panfleteros de Santiago"
Testimonio de Jose Rafael Colón.
Areíto
Escrito por Angela Peña
''De Pueblo Nuevo sólo yo quedé vivo''
Trujillo se llenó de ira al decirle que él era un mierda, y se lo decían
unos muchachos. ¿No había matado a Galíndez? ¿No le puso una bomba a Rómulo
Betancourt? Los que nos salvamos somos dichosos que no salimos locos de la
cárcel, las torturas, los golpes, el terror psicológico.
José Rafael Colón, único sobreviviente de "Los panfleteros" de Pueblo
Nuevo, Santiago, confiesa desconocer "qué lo protegía" pues fue
introducido a patadas a la fortaleza San Luis donde le rompieron una costilla,
luego trasladado a "La 40" y en los interrogatorios le quebraron un ojo y
varios huesos, lo apretujaron desnudo junto a 72 presos para llevarlo a "La
Victoria" "y yo le pedía a Dios que chocáramos para que la gente viera".
Vivió los horrores de "El Coliseo" y "El pasillo de la muerte" de la
mazmorra trujillista donde compartió con jóvenes de sus mismos ideales aunque
de posición social superior. Él era un pobre analfabeto que había sido
limpiabotas, vendedor de torta, helados "Marión" en palito y peón de
albañilería.
Pero a los 18 años tenía clara conciencia de lo que era la dictadura de
Trujillo, "cuando un guardia maltrataba un civil hasta por no tener la
cédula, en la escuela nos poníamos mercurio y nos amarrábamos un pie para
aparentar una herida porque el par de zapatos había que dividirlo con otro
hermano, las madres dormían con sus hijos en el suelo o en catre, no había
comida ni pobre que tuviera dos pantalones. El padre que lo crió ganaba 27
pesos recogiendo basura.
Esa realidad llevó a Colón a aceptar la propuesta de Simón Díaz de
participar "en un grupo contra Trujillo". Se reunían en la calle Anacaona
esquina Enriqullo, en el dormitorio "Brisas de la Palma" donde vivía
Simón, a escuchar emisoras extranjeras con mensajes del exilio. Simón era
estudiante pero Colón no aprendió de letras pese a que lo inscribieron en la
escuela "Peña y Reynoso" porque "era demasiado pobre".
Nació en "La Joya" el 19 de junio de 1934, hijo de Armando Peña y Ana Rita
Colón, pero ya tenía 28 años, mujer y un niño cuando asumió el peligroso
encargo de distribuir el suelto cuyo texto recita de memoria.
"Como el siete de enero de 1960 Simón y yo salimos a regarlos a las nueve
de la noche. Los dejamos en el estadio Cibao, y en las calles de los ensanches
Bermúdez y San Rafael (Bolívar)", narra mientras gesticula la acción.
“¡Viva la Revolución dominicana! ¡Abajo el tirano! Con perdón de la
expresión: Trujillo es una mierda", enfatiza que expresaba.
De Pueblo Nuevo, donde su tía Justina Colón lo llevó a vivir muy niño,
también regaron "panfletos" "Herminio Polanco, Ramón Ozoria, José
Armando Díaz Hernández (Chichí), Francisco (Ule) Liz y Enrique Pérez Simó
(Quiquito), recuerda.
Como si nada"¦ "Regresamos a nuestras casas como si nada pasara. El 12 de
enero agarraron a Herminio y lo soltaron tres días después, le dije a
Simón: debemos tener cuidado, puede ser un gancho". Continuó la
persecución. A Simón lo apresaron el 17. Colón no se ocultó para no levantar
sospechas pero fue requerido el 20 por un supuesto amigo apellido Disla, cuenta,
quien le encargaría un trabajo, pero lo abandonó en la "avenida María
Martínez" (luego Central y hoy 27 de Febrero) y ahí lo recogieron los
esbirros.
En La 40 ó La Victoria encontró a José Tallaj, Pedro Jaime Tineo,
"panfletero que era maestro"; Marcelo Bermúdez, "Rodrigote, a quien vi
los gusanos transitando por los huesos del espinazo", Fafa Taveras,
Macarrulla, Fefé Valera, José Lázaro Gil Castillo, Ramón Antonio Gómez
Hernández, Chiche Puig, Ángel Russo Gómez, Ramito Número Dos, de San Juan de
la Maguana y otros". Recibió torturas de Johnny Abbes, Candito Torres,
Clodoveo Ortiz, manifiesta.
No sabe cuáles circunstancias motivaron que sobreviviera. Tal vez que sabía
cocinar y lo encargaron de preparar el alimento de los presidiarios. Quizá el
traslado temprano a La Victoria o posiblemente haber sido analfabeto, como aún
lo identifican compañeros.
Le preguntaron si conocía el documento que pusieron frente a sus ojos y
respondió que sí. "En Santiago muchos pulperos dan volantes a los muchachos
para que los rieguen por diez centavos. Si tiré ese, no sé lo que dice,
creía que era un anuncio de un jabón", respondió. "Parece que ellos se
tragaron la píldora", comenta.
El humilde Juan Rafael, que está casado con Julia Altagracia Goris y vio morir
a sus tres hijos; Víctor, Rita y Rafael Armando, dice que en el patio de la
ergástula, Fafa Taveras le confió: "Hagan la declaración como les dé la
gana, que a todos sus compañeros los mataron anoche". Ahí fue que tuve la
idea de decir que no sabía leer ni escribir".
Indultado meses después, asegura que la intención era matarlos "uno a uno y
empezaron por Camilo Disla, panfletero, y Eusebio Villamán, del 14 de Junio. Yo
me salvé porque donde quiera iba con mi niño cargado". O probablemente
influyeron las fotos de Trujillo, su hermano Negro y su hijo Ramfis que colocó
en la cédula donde le faltaban sellos. "Cuando la patrulla me pedía la
cédula se la pasaba confiado en que no me iban a llevar preso. En La 40 la
veían y me veían a mí y como que pensaban: Coño, éste es trujillista, no
sabiendo".
Siente aún dolor por los encuentros en las cárceles con las madres a las que
no pudo comunicar el destino de sus vástagos y por la marginalidad que
soportó hasta el ajusticiamiento. ""me paraba en una esquina, podía haber
siete y me dejaban con el poste de luz".
Hoy, todavía desvalido, siente la satisfacción de "haber contribuido al
derrocamiento de Trujillo, porque los panfleteros creamos conciencia contra el
régimen. Nos tienen al menos porque éramos pobres, pero los que quedamos vivos
se lo debemos a que nos confundieron con los del 14 de Junio. De haberlo sabido,
nos hubieran eliminado a todos".
En síntesis
Vivir para contarlo
Por su arrojo muchos jóvenes de Santiago pagaron con la vida el haber
distribuido panfletos por la ciudad en contra de la sangrienta dictadura de
Trujillo. Los pocos sobrevivientes del exterminio dispuesto por el tirano
interpretaron de diferentes maneras el hecho de haber quedado con vida pues la
maquinaria de represión era implacable.
© Periódico Hoy
viernes, 23 de abril de 2010
''De Pueblo Nuevo sólo yo quedé vivo''. Escrito por Angela Peña
Etiquetas:
Angela Peña,
Jose Rafael Colón,
Rafael Colón,
Reportajes de Angela Peña
sábado, 17 de abril de 2010
MOTIVO DE ESPERANZA Y ORGULLO (y II). Por José Jordi Veras R. Abogado.
http://diario55.net/?6/1147
José Jordi Veras R.
José Jordi Veras R. Abogado.
jordiveras@yahoo.com
1.
MOTIVO DE ESPERANZA Y ORGULLO (y II).
La semana pasada tratamos en una primera entrega sobre el asunto de los Panfleteros de Santiago, la experiencia de nuestro padre y las distintas obras que al respecto ha escrito. Asimismo, establecimos que en tiempos álgidos como lo que hemos estado viviendo en nuestra sociedad es para que de una vez y por todas iniciemos los cambios necesarios. Tal como decíamos en esa oportunidad, este país se hace necesario que construyamos una nueva sociedad con hombres y mujeres nuevos. Es preciso que en el ambiente en que puedan crecer los hijos e hijas de los buenos y buenas dominicanas, sea totalmente diferente a lo que hoy estamos viviendo y que ha sido el resultado de años y años de deterioro y descomposición social.
En su reciente obra sobre los jóvenes y compañeros luchadores santiagueros, “Los Panfleteros de Santiago, torturas y desaparición”, establece el testimonio de muchos que sobrevivieron a la cárcel de la 40 y vivieron las atroces torturas de los Panfletistas.
El doctor Julio Escoto Santana, sobreviviente de los centros de torturas de la dictadura de Trujillo, ha dicho: “Una noche, después de la consabida y diaria tandas de golpizas nocturnas, algunos vieron que sacaban unos sacos que luego se supo contenían los cuerpos ya ahorcados, electrocutados o acuchillados de jóvenes que no llegaban a los veinte años; más de dos docenas de esos adolescentes, llamados “Los Panfleteros de Santiago”, fueron ahorcados igualmente con un aparato llamado el tortor y luego los tiraban en la cama de muna camioneta que mantenía su motor encendido, o dentro de las llamadas perreras que utilizaba la policía en sus redadas. En medio de ese lúgubre espectáculo, se oía la risa y la burla de los que, momentos antes, habían asesinado a esos jóvenes inocentes”.
Si bien es cierto que no estamos viviendo hoy bajo el yugo de una dictadura, sin embargo, las consecuencias y los efectos de no haber conllevado un verdadero aprendizaje o la imposibilidad que ha tenido el pueblo dominicano de hacerlo, por muchas razones, ha traído como producto y resultado la sociedad podrida en que viven nuestros hijos e hijas. Es por lo anterior, que estamos de acuerdo con el Licenciado Rafael Emilio Yunén, que en su opinión sobre la obra mencionada, indica lo siguiente: “Esta obra también debiera constituirse en motivo de lectura y reflexión en todas las escuelas del país para contribuir a la formación de una verdadera conciencia libertaria en nuestros estudiantes”. “La escuela dominicana, los medios de comunicación y muchos adultos contemporáneos pretenden olvidar estas horrenda prácticas represivas cuando juzgan a la ligera la dictadura pasada”. “Esto contribuye, de manera bastante penosa y peligrosa, a que la mayoría de los adolescentes de hoy no puedan hacerse una idea objetiva de los brutales niveles de crueldad humana que fueron desarrollados durante los años trujillistas, tanto por aquellos sepulcros blanqueados que ordenaban o silenciaban las torturas, los crímenes o desapariciones, como por aquellos energúmenos encargados de ejecutarlos”.
No tienen desperdicios las palabras enunciadas por el intelectual y académico Yunén, si realmente y de corazón deseamos formar un niño, niña, joven, hombre, mujer y adulto, con valores y criterios distintos a la porquería que estamos viendo como estandarte y esteorotipo, tenemos que buscar la manera en que los noveles y jóvenes de hoy sepan y conozca lo que es asumir dignidad y valentía en su vida y su proceder. Que sepa que no todo lo que ve hoy en nuestra sociedad donde se le muestra que lo fácil y mediocre es el camino a seguir, que el robo, la estafa, el encubrimiento, el miedo, la corrupción, el narcotráfico, las drogas, no son malas porque sí, sino, porque reduce el ser humano y lo hace menos ante Dios y sus iguales.
Debemos impregnarles a nuestros hijos e hijas que esta patria y este país deben tener dolientes, que debemos rescatar esos ejemplos históricos como los mencionados y defenderlos por encima de todo. Ya esta sociedad hace tiempo que se resquebrajó y está llorando a gritos que la salvemos del hoyo en que está, no podemos ser indiferentes y pensar que otros que están no lo han hecho ni lo harán, porque medran en ese fango de forma fácil y cómoda. Asumamos el compromiso de que nuestros hijos e hijas crezcan con esperanza y orgullo en un país renovado.
17 de Abril, 2010
06:11 AM
José Jordi Veras R.
José Jordi Veras R. Abogado.
jordiveras@yahoo.com
1.
MOTIVO DE ESPERANZA Y ORGULLO (y II).
La semana pasada tratamos en una primera entrega sobre el asunto de los Panfleteros de Santiago, la experiencia de nuestro padre y las distintas obras que al respecto ha escrito. Asimismo, establecimos que en tiempos álgidos como lo que hemos estado viviendo en nuestra sociedad es para que de una vez y por todas iniciemos los cambios necesarios. Tal como decíamos en esa oportunidad, este país se hace necesario que construyamos una nueva sociedad con hombres y mujeres nuevos. Es preciso que en el ambiente en que puedan crecer los hijos e hijas de los buenos y buenas dominicanas, sea totalmente diferente a lo que hoy estamos viviendo y que ha sido el resultado de años y años de deterioro y descomposición social.
En su reciente obra sobre los jóvenes y compañeros luchadores santiagueros, “Los Panfleteros de Santiago, torturas y desaparición”, establece el testimonio de muchos que sobrevivieron a la cárcel de la 40 y vivieron las atroces torturas de los Panfletistas.
El doctor Julio Escoto Santana, sobreviviente de los centros de torturas de la dictadura de Trujillo, ha dicho: “Una noche, después de la consabida y diaria tandas de golpizas nocturnas, algunos vieron que sacaban unos sacos que luego se supo contenían los cuerpos ya ahorcados, electrocutados o acuchillados de jóvenes que no llegaban a los veinte años; más de dos docenas de esos adolescentes, llamados “Los Panfleteros de Santiago”, fueron ahorcados igualmente con un aparato llamado el tortor y luego los tiraban en la cama de muna camioneta que mantenía su motor encendido, o dentro de las llamadas perreras que utilizaba la policía en sus redadas. En medio de ese lúgubre espectáculo, se oía la risa y la burla de los que, momentos antes, habían asesinado a esos jóvenes inocentes”.
Si bien es cierto que no estamos viviendo hoy bajo el yugo de una dictadura, sin embargo, las consecuencias y los efectos de no haber conllevado un verdadero aprendizaje o la imposibilidad que ha tenido el pueblo dominicano de hacerlo, por muchas razones, ha traído como producto y resultado la sociedad podrida en que viven nuestros hijos e hijas. Es por lo anterior, que estamos de acuerdo con el Licenciado Rafael Emilio Yunén, que en su opinión sobre la obra mencionada, indica lo siguiente: “Esta obra también debiera constituirse en motivo de lectura y reflexión en todas las escuelas del país para contribuir a la formación de una verdadera conciencia libertaria en nuestros estudiantes”. “La escuela dominicana, los medios de comunicación y muchos adultos contemporáneos pretenden olvidar estas horrenda prácticas represivas cuando juzgan a la ligera la dictadura pasada”. “Esto contribuye, de manera bastante penosa y peligrosa, a que la mayoría de los adolescentes de hoy no puedan hacerse una idea objetiva de los brutales niveles de crueldad humana que fueron desarrollados durante los años trujillistas, tanto por aquellos sepulcros blanqueados que ordenaban o silenciaban las torturas, los crímenes o desapariciones, como por aquellos energúmenos encargados de ejecutarlos”.
No tienen desperdicios las palabras enunciadas por el intelectual y académico Yunén, si realmente y de corazón deseamos formar un niño, niña, joven, hombre, mujer y adulto, con valores y criterios distintos a la porquería que estamos viendo como estandarte y esteorotipo, tenemos que buscar la manera en que los noveles y jóvenes de hoy sepan y conozca lo que es asumir dignidad y valentía en su vida y su proceder. Que sepa que no todo lo que ve hoy en nuestra sociedad donde se le muestra que lo fácil y mediocre es el camino a seguir, que el robo, la estafa, el encubrimiento, el miedo, la corrupción, el narcotráfico, las drogas, no son malas porque sí, sino, porque reduce el ser humano y lo hace menos ante Dios y sus iguales.
Debemos impregnarles a nuestros hijos e hijas que esta patria y este país deben tener dolientes, que debemos rescatar esos ejemplos históricos como los mencionados y defenderlos por encima de todo. Ya esta sociedad hace tiempo que se resquebrajó y está llorando a gritos que la salvemos del hoyo en que está, no podemos ser indiferentes y pensar que otros que están no lo han hecho ni lo harán, porque medran en ese fango de forma fácil y cómoda. Asumamos el compromiso de que nuestros hijos e hijas crezcan con esperanza y orgullo en un país renovado.
17 de Abril, 2010
06:11 AM
Etiquetas:
José Jordi Veras R.
jueves, 15 de abril de 2010
Inauguran plaza en honor a Los Panfleteros de Santiago
Al centro, el síndico José Enrique Sued Sem, junto a otras autoridades edilicias y representantes de Los Panfleteros de Santiago, en cuyo honor se construyó la plaza, en la cual el Gobierno local invirtió alrededor de 22 millones de pesos.
Ayuntamiento inaugura plaza a Los Panfleteros de Santiago
Por Marilyn Ventura
Con un costo de más de 22 millones de pesos, el Ayuntamiento del Municipio de Santiago inauguró la remodelada avenida Hermanas Mirabal y la plaza en honor a Los Panfleteros de esta ciudad.
El acto contó con la presencia de líderes empresariales y ex luchadores antitrujillistas, quienes junto a sectores populares presenciaron el encuentro que encabezó el síndico José Enrique Sued Sem.
Con las gloriosas notas del Himno Nacional se dio formal inicio a la actividad, seguido de las palabras de bienvenida a cargo de Tomás Rodríguez, presidente de la Junta de Vecinos Profesor Pedro Jaime Tineo. Por su parte, el ingeniero Mauricio Estrella
AYUNTAMIENTO
motivó el homenaje a Los Panfleteros, quien dio paso a las palabras de Negro Veras.
Sued dijo sentirse complacido no solo por entregar estas nuevas obras al municipio sino por la presencia de connotadas figuras de la vida santiaguera y nacional.
"Hoy con la reinauguración de esta avenida y el monumento, estamos rindiendo un justo y merecido homenaje a los héroes y mártires de la patria, como los fueron, entre otros, las hermanas Mirabal y los llamados Panfleteros de Santiago", dijo el síndico de Santiago.
Carlos Mejía, hijo del luchador antitrujillista Ramón Mejía, del sector de Pueblo Nuevo, pronunció las palabras de gratitud en nombre de los demas familiares de Los Panfleteros. El historiador y director del Archivo Histórico Robert Espinal pronunció las palabras de clausura.
Durante el acto se destacon la presencia de personalidades del país como Daniel Toribio, administrador de Banco de Reservas, el empresario Poppy Bermudez, el presidente de la Asociacion de Comerciantes e Industriales de Santiago Luis Núñez, asi como de panfleteros sobrevivientes, Homero Herrera, Domingo Cepeda, Pedro Francisco Sanchez, y el doctor José Tallaj, conocido luchador antitrujillista.
La inversión municipal abarcó la pavimentación de los dos carriles de la avenida Hermanas Mirabal, asi como sus calles perpendiculares Arté, Pimentel, Anselmo Copello, Capotillo, 19 de Marzo y General Valverde.
Las instalaciones hoy día exhiben un remozamiento del bulevar, una fuente de agua con cascada, un monumento a los Panfleteros de Santiago, que es una estatua simbolizando una persona distribuyendo un panfleto, parque infantil, jardineras, bancos, iluminación completa y el equimamiento de otras áreas.
Ayuntamiento inaugura plaza a Los Panfleteros de Santiago
Por Marilyn Ventura
Con un costo de más de 22 millones de pesos, el Ayuntamiento del Municipio de Santiago inauguró la remodelada avenida Hermanas Mirabal y la plaza en honor a Los Panfleteros de esta ciudad.
El acto contó con la presencia de líderes empresariales y ex luchadores antitrujillistas, quienes junto a sectores populares presenciaron el encuentro que encabezó el síndico José Enrique Sued Sem.
Con las gloriosas notas del Himno Nacional se dio formal inicio a la actividad, seguido de las palabras de bienvenida a cargo de Tomás Rodríguez, presidente de la Junta de Vecinos Profesor Pedro Jaime Tineo. Por su parte, el ingeniero Mauricio Estrella
AYUNTAMIENTO
motivó el homenaje a Los Panfleteros, quien dio paso a las palabras de Negro Veras.
Sued dijo sentirse complacido no solo por entregar estas nuevas obras al municipio sino por la presencia de connotadas figuras de la vida santiaguera y nacional.
"Hoy con la reinauguración de esta avenida y el monumento, estamos rindiendo un justo y merecido homenaje a los héroes y mártires de la patria, como los fueron, entre otros, las hermanas Mirabal y los llamados Panfleteros de Santiago", dijo el síndico de Santiago.
Carlos Mejía, hijo del luchador antitrujillista Ramón Mejía, del sector de Pueblo Nuevo, pronunció las palabras de gratitud en nombre de los demas familiares de Los Panfleteros. El historiador y director del Archivo Histórico Robert Espinal pronunció las palabras de clausura.
Durante el acto se destacon la presencia de personalidades del país como Daniel Toribio, administrador de Banco de Reservas, el empresario Poppy Bermudez, el presidente de la Asociacion de Comerciantes e Industriales de Santiago Luis Núñez, asi como de panfleteros sobrevivientes, Homero Herrera, Domingo Cepeda, Pedro Francisco Sanchez, y el doctor José Tallaj, conocido luchador antitrujillista.
La inversión municipal abarcó la pavimentación de los dos carriles de la avenida Hermanas Mirabal, asi como sus calles perpendiculares Arté, Pimentel, Anselmo Copello, Capotillo, 19 de Marzo y General Valverde.
Las instalaciones hoy día exhiben un remozamiento del bulevar, una fuente de agua con cascada, un monumento a los Panfleteros de Santiago, que es una estatua simbolizando una persona distribuyendo un panfleto, parque infantil, jardineras, bancos, iluminación completa y el equimamiento de otras áreas.
Etiquetas:
Carlos Mejia,
Domingo Cepeda,
Homero Herrera,
Jose Tallaj,
Mauricio Estrella,
Pedro Francisco Sanchez,
Pedro Jaime Tineo,
Pedro Sanchez Burdier,
Poppy Bermudez,
Ramon Mejia
lunes, 12 de abril de 2010
Mensaje de Frank Taveras
Dario:
Hoy es un dia historico,a partir de esta fecha sale a la luz publica el espacio cibernetico el blog Los Panfleteros de Santiago,Honesta forma de honrar la memoria de esos martires y perpetuar su arrojo y valentia,rescatar del olvido tan noble y patriotica hazana.Sus valiosa contribucion en contra de la dictadura pagaron con sus vidas,por ello debemos honrar su memoria por siempre.
Atte. Frank Taveras
10 de abril del 2010
New York.
Hoy es un dia historico,a partir de esta fecha sale a la luz publica el espacio cibernetico el blog Los Panfleteros de Santiago,Honesta forma de honrar la memoria de esos martires y perpetuar su arrojo y valentia,rescatar del olvido tan noble y patriotica hazana.Sus valiosa contribucion en contra de la dictadura pagaron con sus vidas,por ello debemos honrar su memoria por siempre.
Atte. Frank Taveras
10 de abril del 2010
New York.
MOTIVO DE ESPERANZA Y ORGULLO. Por José Jordi Veras R.
http://diario55.net/?6/1138
José Jordi Veras R. Abogado.
jordiveras@yahoo.com
Más artículos de
José Jordi Veras R.
MOTIVO DE ESPERANZA Y ORGULLO.
Cuando nuestro padre decidió hace unos años publicar su experiencia y sus vivencias con relación al caso de sus compañeros de lucha de muchacho, específicamente con los panfleteros, en un inicio no comprendía el por qué y el gran valor que significaba para él escribir y dar a conocer en forma clara el sacrificio de sus amigos los panfletistas de Santiago.
Desde que decidiera recopilar la mayor parte de los artículos publicados desde el año 1981, en un libro que se tituló “Los panfleteros de Santiago y su desafío a Trujillo” hasta hace poco que hiciera realidad su segunda obra con el título “Los Panfleteros de Santiago, torturas y desaparición”, en esta le da participación testimonial a una serie de personalidades que estuvieron en La 40, en el momento en que todos estos muchachos de ideales progresistas, fueran salvajemente asesinados, como fueron: Luís Gómez Pérez, José Tallaj, Wenceslao Vega, José Antonio Constanzo, Julio Escoto Santana, Rafael Cucuyo Báez, Rafael Valera Benítez, Francisco Adolfo Bello Franjul, José Israel Cuello, Ramón A. Blanco Fernández, Freddy Bonnnelly, José Peralta Michel, Leandro Guzmán, entre otros.
En un país como el nuestro se hace necesario que construyamos una nueva sociedad con hombres y mujeres nuevas. Necesitamos que nuestros hijos e hijas no crezcan con el vacío de hechos y sucesos que ocurrieron en nuestra historia reciente y que son parte fundamental de lo nuestro. Hoy, cuando vemos a nuestro padre llevando a una que otra escuela sus experiencias de vida y las vivencias de sus amigos y compañeros de lucha y las inquietudes y cuestionantes que deja en la mayor parte de los jóvenes estudiantes es para expresar que existen motivos de esperanzas y de orgullo para decir que no todo está perdido y que aún tenemos tiempo de encaminar este país por mejores senderos que los actuales.
Hemos querido aprovechar esta vía para en varias entregas presentar ciertas experiencias enunciadas por quienes fueron testigos de lo ocurrido a los mozalbetes de edades de 15 a 21 años que se atrevieron a desafiar a Trujillo con sus panfletos.
De los pocos sobrevivientes, Manuel Bueno, expresa respecto a uno de sus compañeros, de nombre Enrique Perelló, lo siguiente: “Enrique se fue reduciendo hasta convertirse en una miseria humana”. “Sus gritos estridentes los profería, tanto a través de la ventanilla, como dando pasito cortos y nerviosos a lo ancho y largo de la pequeña celda”. “De ninguna manera hubiera podido sentarse un solo instante, puesto que, además de lo excesivamente inflamado que tenía el testículo herniado, la totalidad de su esquelético cuerpo se hallaba cubierto de llagas”. “Heridas abiertas en surcos cruzados por los latigazos que supuraban pus y gusanos, y estaban llenas de mierda”. “Lo sentaron en la silla eléctrica; le dieron corrientazos con las picanas; lo azotaron inmisericordemente con los güebos de toro hasta caer inconsciente al suelo; lo sumergieron en la bañera romana llena de agua con vinagre para conducción de la corriente eléctrica; y por último, como no hablaba ni que lo voltearan al revés, mandaron a buscar a Guillén, el cocinero, para que con su cuchillo boto de mondar, le arrancara los cojones”. “No dijo ni pío y tuvieron que dejarlo medio muerto porque no pudieron con él”. Esta narración espeluznante, no es parte de una ficción, sino que ocurrió y es parte de nuestra historia, que no debemos olvidar, aunque sí conocer. Hasta la otra entrega.
10 de Abril, 2010
11:18 AM
José Jordi Veras R. Abogado.
jordiveras@yahoo.com
Más artículos de
José Jordi Veras R.
MOTIVO DE ESPERANZA Y ORGULLO.
Cuando nuestro padre decidió hace unos años publicar su experiencia y sus vivencias con relación al caso de sus compañeros de lucha de muchacho, específicamente con los panfleteros, en un inicio no comprendía el por qué y el gran valor que significaba para él escribir y dar a conocer en forma clara el sacrificio de sus amigos los panfletistas de Santiago.
Desde que decidiera recopilar la mayor parte de los artículos publicados desde el año 1981, en un libro que se tituló “Los panfleteros de Santiago y su desafío a Trujillo” hasta hace poco que hiciera realidad su segunda obra con el título “Los Panfleteros de Santiago, torturas y desaparición”, en esta le da participación testimonial a una serie de personalidades que estuvieron en La 40, en el momento en que todos estos muchachos de ideales progresistas, fueran salvajemente asesinados, como fueron: Luís Gómez Pérez, José Tallaj, Wenceslao Vega, José Antonio Constanzo, Julio Escoto Santana, Rafael Cucuyo Báez, Rafael Valera Benítez, Francisco Adolfo Bello Franjul, José Israel Cuello, Ramón A. Blanco Fernández, Freddy Bonnnelly, José Peralta Michel, Leandro Guzmán, entre otros.
En un país como el nuestro se hace necesario que construyamos una nueva sociedad con hombres y mujeres nuevas. Necesitamos que nuestros hijos e hijas no crezcan con el vacío de hechos y sucesos que ocurrieron en nuestra historia reciente y que son parte fundamental de lo nuestro. Hoy, cuando vemos a nuestro padre llevando a una que otra escuela sus experiencias de vida y las vivencias de sus amigos y compañeros de lucha y las inquietudes y cuestionantes que deja en la mayor parte de los jóvenes estudiantes es para expresar que existen motivos de esperanzas y de orgullo para decir que no todo está perdido y que aún tenemos tiempo de encaminar este país por mejores senderos que los actuales.
Hemos querido aprovechar esta vía para en varias entregas presentar ciertas experiencias enunciadas por quienes fueron testigos de lo ocurrido a los mozalbetes de edades de 15 a 21 años que se atrevieron a desafiar a Trujillo con sus panfletos.
De los pocos sobrevivientes, Manuel Bueno, expresa respecto a uno de sus compañeros, de nombre Enrique Perelló, lo siguiente: “Enrique se fue reduciendo hasta convertirse en una miseria humana”. “Sus gritos estridentes los profería, tanto a través de la ventanilla, como dando pasito cortos y nerviosos a lo ancho y largo de la pequeña celda”. “De ninguna manera hubiera podido sentarse un solo instante, puesto que, además de lo excesivamente inflamado que tenía el testículo herniado, la totalidad de su esquelético cuerpo se hallaba cubierto de llagas”. “Heridas abiertas en surcos cruzados por los latigazos que supuraban pus y gusanos, y estaban llenas de mierda”. “Lo sentaron en la silla eléctrica; le dieron corrientazos con las picanas; lo azotaron inmisericordemente con los güebos de toro hasta caer inconsciente al suelo; lo sumergieron en la bañera romana llena de agua con vinagre para conducción de la corriente eléctrica; y por último, como no hablaba ni que lo voltearan al revés, mandaron a buscar a Guillén, el cocinero, para que con su cuchillo boto de mondar, le arrancara los cojones”. “No dijo ni pío y tuvieron que dejarlo medio muerto porque no pudieron con él”. Esta narración espeluznante, no es parte de una ficción, sino que ocurrió y es parte de nuestra historia, que no debemos olvidar, aunque sí conocer. Hasta la otra entrega.
10 de Abril, 2010
11:18 AM
Etiquetas:
Enrique Perelló,
José Jordi Veras R.,
Wen,
Wenceslao Guillén
domingo, 11 de abril de 2010
La perversidad sin límites del trujillismo
http://www.hoy.com.do/areito/2010/4/10/321072/La-perversidad-sin-limites-del-trujillismo
Alejandro Paulino inventarió los folletos. Juan Bosch.
Hoy/Rafael Segura.
Foto 1 de 2
REPORTAJE
10 Abril 2010, 9:21 PM
La perversidad sin límites del trujillismo
Escrito por: ÁNGELA PEÑA
Son el mejor ejemplo de la perversidad y el descrédito. Servidores de la dictadura, y el propio Trujillo, pusieron de manifiesto una excepcional capacidad para el invento mórbido, la mentira sarcástica contra hombres y mujeres dignos que tuvieron el valor de oponerse al ignominioso régimen.
Mentes preclaras pusieron pluma y cerebro para desprestigiarlos y calumniarlos en todos los idiomas, distribuyendo el contenido insultante e infundioso por el mundo, especialmente por países donde los patriotas denunciaban con valentía los atropellos de la satrapía.
Nunca antes se había publicado tal cantidad de folletos cargados de veneno y falsedad.
Los exiliados, según estas páginas infames, eran homosexuales, pederastas, cobardes, degenerados, bohemios, vagos, repugnantes, terroristas, criminales, locos, enfermos sexuales, fracasados, ignorantes, vacíos, analfabetos, aventureros, traidores, comunistas… Todos los bajos epítetos ofensivos contra la integridad y la decencia quedaron impresos en cientos de cuadernillos que sobrevivieron a la tiranía de Trujillo como demostración del grado de alcahuetería de sus autores y de la intolerancia de un gobierno que no perdonaba a quien se le opusiera o denunciara sus crímenes.
No sirven para conocer la historia porque su esencia es falaz. Tal vez sólo son útiles para apreciar hasta qué grado de difamación y calumnia pudieron llegar los que tan magistralmente crearon esos textos despreciables.
Publicados o auspiciados por el Partido Dominicano, se conservaron en un depósito del Archivo General de la Nación. “Se hizo un inventario y llegaron a la cantidad de 69 mil ejemplares. Es posible que de cada título haya alrededor de 200”, significó Alejandro Paulino, encargado de la Biblioteca, bajo cuyo control están las obras.
En pasadas direcciones se vendieron a bajo precio y en poco tiempo se suspendió el negocio. Otras gestiones fueron regalándolas. Ésta no va a obsequiarlas, anunció Rafael Darío Herrera, Asistente Ejecutivo. “No promoveremos la información contra luchadores antitrujillistas”.
Antes, agregó, el Archivo General de la Nación era usado como elemento de coerción, ahora su función es “democratizar la información, no difundirla sabiendo que está llena de odio. No divulgaremos documentos que lesionen la integridad y la moral de las personas y menos de luchadores por la democracia”. Manifestó Herrera que la folletería trujillista permanecerá en el organismo.
Títulos. “Mis relaciones con el Presidente Trujillo” contiene cartas y artículos de prensa que Carmita Landestoy escribió al “ilustre y querido Jefe” antes de declararse desafecta. Aparte de la correspondencia personal, le enrostraron trabajos elogiosos que la dama escribió en la revista “Hogar” y en “Prédica y acción”, de su propiedad. Después, ella publicó “Yo también acuso”.
Figuran, además, “Juan Isidro Jiménez Grullón, El terrorista cobarde”, por Tomás Hernández Franco; “Rómulo Betancourt, Amenaza Roja en América (Estudio sobre la penetración comunista en Venezuela)”; “La biografía vergonzosa de Juan Isidro Jiménez Grullón”.
Se escribieron varios contra Germán Emilio Ornes en diferentes idiomas; contra Bosch: “Juan Bosch, El cuentista del cuento”; otro dedicado a Pericles B. Franco Ornes; un Discurso de Trujillo revelando planes de “invasión” basado en informes desde Venezuela, Cuba y Guatemala, en 1949.
También “Algunas verdades sobre Castro”, por J. B. Mattheus; “Las acusaciones contra Trujillo, Campaña de odio contra la República Dominicana”, por J. Penzini Hernández que expresa: “Los dos tifones políticos más violentos de los últimos tiempos han partido de las costas de New York y Cuba hacia el Caribe contra el gobierno de la República Dominicana. El blanco de las acusaciones es la persona del Doctor Rafael Leonidas Trujillo Molina, el hombre-defensa del sistema insular del Norte de América”. Es de 1956.
Otro es “La traición de Sebastián Rodríguez Lora y Oscar de Moya Hernández”, con introducción de Telésforo Calderón, Secretario de Estado de la Presidencia. De A. Domínguez Navas es “Encrucijada”, contra Rómulo Betancourt, y de Pompilio Lugo es “Alfredo Victoria, Chacal de Jacagua”. Virgilio Díaz Ordóñez escribió en 1955 “In praise of an Era” y Gastón Baquero uno en contra de Galíndez. Hay también otros escritos por Germán Emilio Ornes.
Hay un “Mensaje de los estudiantes universitarios de la República Dominicana a los estudiantes universitarios de América”, laudatorio al Generalísimo, que firman los que cursaban las carreras de filosofía, derecho, medicina, farmacia, ciencias químicas, cirugía dental y ciencias exactas.
Francisco Prats Ramírez dio a la luz “Sigue su vieja aventura el viejo aventurero Ángel Morales”, con calificativos denigrantes y manifiesta insensibilidad para con el activo combatiente.
En “Dos procesos de nuestros anales criminales”, tres tomos publicados por Manuel González Rodríguez, ex juez de instrucción, están los interrogatorios, condenas, fotos, de Juan de la Cruz Alfonseca, Ramón de Lara, Rafael Ramón Ellis Sánchez, Eduardo Vicioso, Oscar Michelena Pou, Buenaventura Báez Ledesma, Ulises Pichardo Pimentel, José Selig Hernández, Abigail del Monte, Manuel Joaquín Santana, Mario Emilio Andújar, Dionisio Frías Guerra, Wilfredo Santiago, Víctor Campusano, Federico Cordero Díaz, Juan José y Dionisio Caballero, Severino Peña, Eulogio Victoria Medina, Ramón María Lora Báez, Manuel Lugo, implicados en una trama para “cambiar el gobierno, excitar a los ciudadanos a armarse contra la autoridad legalmente constituida y provocar la guerra civil”. Muchos fueron “indultados por la magnanimidad del Jefe del Estado”.
Uno de los que aparece como autor de más folletos es “J. A. Osorio Lizarazo”.
Alejandro Paulino inventarió los folletos. Juan Bosch.
Hoy/Rafael Segura.
Foto 1 de 2
REPORTAJE
10 Abril 2010, 9:21 PM
La perversidad sin límites del trujillismo
Escrito por: ÁNGELA PEÑA
Son el mejor ejemplo de la perversidad y el descrédito. Servidores de la dictadura, y el propio Trujillo, pusieron de manifiesto una excepcional capacidad para el invento mórbido, la mentira sarcástica contra hombres y mujeres dignos que tuvieron el valor de oponerse al ignominioso régimen.
Mentes preclaras pusieron pluma y cerebro para desprestigiarlos y calumniarlos en todos los idiomas, distribuyendo el contenido insultante e infundioso por el mundo, especialmente por países donde los patriotas denunciaban con valentía los atropellos de la satrapía.
Nunca antes se había publicado tal cantidad de folletos cargados de veneno y falsedad.
Los exiliados, según estas páginas infames, eran homosexuales, pederastas, cobardes, degenerados, bohemios, vagos, repugnantes, terroristas, criminales, locos, enfermos sexuales, fracasados, ignorantes, vacíos, analfabetos, aventureros, traidores, comunistas… Todos los bajos epítetos ofensivos contra la integridad y la decencia quedaron impresos en cientos de cuadernillos que sobrevivieron a la tiranía de Trujillo como demostración del grado de alcahuetería de sus autores y de la intolerancia de un gobierno que no perdonaba a quien se le opusiera o denunciara sus crímenes.
No sirven para conocer la historia porque su esencia es falaz. Tal vez sólo son útiles para apreciar hasta qué grado de difamación y calumnia pudieron llegar los que tan magistralmente crearon esos textos despreciables.
Publicados o auspiciados por el Partido Dominicano, se conservaron en un depósito del Archivo General de la Nación. “Se hizo un inventario y llegaron a la cantidad de 69 mil ejemplares. Es posible que de cada título haya alrededor de 200”, significó Alejandro Paulino, encargado de la Biblioteca, bajo cuyo control están las obras.
En pasadas direcciones se vendieron a bajo precio y en poco tiempo se suspendió el negocio. Otras gestiones fueron regalándolas. Ésta no va a obsequiarlas, anunció Rafael Darío Herrera, Asistente Ejecutivo. “No promoveremos la información contra luchadores antitrujillistas”.
Antes, agregó, el Archivo General de la Nación era usado como elemento de coerción, ahora su función es “democratizar la información, no difundirla sabiendo que está llena de odio. No divulgaremos documentos que lesionen la integridad y la moral de las personas y menos de luchadores por la democracia”. Manifestó Herrera que la folletería trujillista permanecerá en el organismo.
Títulos. “Mis relaciones con el Presidente Trujillo” contiene cartas y artículos de prensa que Carmita Landestoy escribió al “ilustre y querido Jefe” antes de declararse desafecta. Aparte de la correspondencia personal, le enrostraron trabajos elogiosos que la dama escribió en la revista “Hogar” y en “Prédica y acción”, de su propiedad. Después, ella publicó “Yo también acuso”.
Figuran, además, “Juan Isidro Jiménez Grullón, El terrorista cobarde”, por Tomás Hernández Franco; “Rómulo Betancourt, Amenaza Roja en América (Estudio sobre la penetración comunista en Venezuela)”; “La biografía vergonzosa de Juan Isidro Jiménez Grullón”.
Se escribieron varios contra Germán Emilio Ornes en diferentes idiomas; contra Bosch: “Juan Bosch, El cuentista del cuento”; otro dedicado a Pericles B. Franco Ornes; un Discurso de Trujillo revelando planes de “invasión” basado en informes desde Venezuela, Cuba y Guatemala, en 1949.
También “Algunas verdades sobre Castro”, por J. B. Mattheus; “Las acusaciones contra Trujillo, Campaña de odio contra la República Dominicana”, por J. Penzini Hernández que expresa: “Los dos tifones políticos más violentos de los últimos tiempos han partido de las costas de New York y Cuba hacia el Caribe contra el gobierno de la República Dominicana. El blanco de las acusaciones es la persona del Doctor Rafael Leonidas Trujillo Molina, el hombre-defensa del sistema insular del Norte de América”. Es de 1956.
Otro es “La traición de Sebastián Rodríguez Lora y Oscar de Moya Hernández”, con introducción de Telésforo Calderón, Secretario de Estado de la Presidencia. De A. Domínguez Navas es “Encrucijada”, contra Rómulo Betancourt, y de Pompilio Lugo es “Alfredo Victoria, Chacal de Jacagua”. Virgilio Díaz Ordóñez escribió en 1955 “In praise of an Era” y Gastón Baquero uno en contra de Galíndez. Hay también otros escritos por Germán Emilio Ornes.
Hay un “Mensaje de los estudiantes universitarios de la República Dominicana a los estudiantes universitarios de América”, laudatorio al Generalísimo, que firman los que cursaban las carreras de filosofía, derecho, medicina, farmacia, ciencias químicas, cirugía dental y ciencias exactas.
Francisco Prats Ramírez dio a la luz “Sigue su vieja aventura el viejo aventurero Ángel Morales”, con calificativos denigrantes y manifiesta insensibilidad para con el activo combatiente.
En “Dos procesos de nuestros anales criminales”, tres tomos publicados por Manuel González Rodríguez, ex juez de instrucción, están los interrogatorios, condenas, fotos, de Juan de la Cruz Alfonseca, Ramón de Lara, Rafael Ramón Ellis Sánchez, Eduardo Vicioso, Oscar Michelena Pou, Buenaventura Báez Ledesma, Ulises Pichardo Pimentel, José Selig Hernández, Abigail del Monte, Manuel Joaquín Santana, Mario Emilio Andújar, Dionisio Frías Guerra, Wilfredo Santiago, Víctor Campusano, Federico Cordero Díaz, Juan José y Dionisio Caballero, Severino Peña, Eulogio Victoria Medina, Ramón María Lora Báez, Manuel Lugo, implicados en una trama para “cambiar el gobierno, excitar a los ciudadanos a armarse contra la autoridad legalmente constituida y provocar la guerra civil”. Muchos fueron “indultados por la magnanimidad del Jefe del Estado”.
Uno de los que aparece como autor de más folletos es “J. A. Osorio Lizarazo”.
sábado, 10 de abril de 2010
MOTIVO DE ESPERANZA Y ORGULLO. Por José Jordi Veras R
http://diario55.net/?6/1138
José Jordi Veras R.
José Jordi Veras R. Abogado.
jordiveras@yahoo.com
Más artículos de
José Jordi Veras R.
MOTIVO DE ESPERANZA Y ORGULLO.
Cuando nuestro padre decidió hace unos años publicar su experiencia y sus vivencias con relación al caso de sus compañeros de lucha de muchacho, específicamente con los panfleteros, en un inicio no comprendía el por qué y el gran valor que significaba para él escribir y dar a conocer en forma clara el sacrificio de sus amigos los panfletistas de Santiago.
Desde que decidiera recopilar la mayor parte de los artículos publicados desde el año 1981, en un libro que se tituló “Los panfleteros de Santiago y su desafío a Trujillo” hasta hace poco que hiciera realidad su segunda obra con el título “Los Panfleteros de Santiago, torturas y desaparición”, en esta le da participación testimonial a una serie de personalidades que estuvieron en La 40, en el momento en que todos estos muchachos de ideales progresistas, fueran salvajemente asesinados, como fueron: Luís Gómez Pérez, José Tallaj, Wenceslao Vega, José Antonio Constanzo, Julio Escoto Santana, Rafael Cucuyo Báez, Rafael Valera Benítez, Francisco Adolfo Bello Franjul, José Israel Cuello, Ramón A. Blanco Fernández, Freddy Bonnnelly, José Peralta Michel, Leandro Guzmán, entre otros.
En un país como el nuestro se hace necesario que construyamos una nueva sociedad con hombres y mujeres nuevas. Necesitamos que nuestros hijos e hijas no crezcan con el vacío de hechos y sucesos que ocurrieron en nuestra historia reciente y que son parte fundamental de lo nuestro. Hoy, cuando vemos a nuestro padre llevando a una que otra escuela sus experiencias de vida y las vivencias de sus amigos y compañeros de lucha y las inquietudes y cuestionantes que deja en la mayor parte de los jóvenes estudiantes es para expresar que existen motivos de esperanzas y de orgullo para decir que no todo está perdido y que aún tenemos tiempo de encaminar este país por mejores senderos que los actuales.
Hemos querido aprovechar esta vía para en varias entregas presentar ciertas experiencias enunciadas por quienes fueron testigos de lo ocurrido a los mozalbetes de edades de 15 a 21 años que se atrevieron a desafiar a Trujillo con sus panfletos.
De los pocos sobrevivientes, Manuel Bueno, expresa respecto a uno de sus compañeros, de nombre Enrique Perelló, lo siguiente: “Enrique se fue reduciendo hasta convertirse en una miseria humana”. “Sus gritos estridentes los profería, tanto a través de la ventanilla, como dando pasito cortos y nerviosos a lo ancho y largo de la pequeña celda”. “De ninguna manera hubiera podido sentarse un solo instante, puesto que, además de lo excesivamente inflamado que tenía el testículo herniado, la totalidad de su esquelético cuerpo se hallaba cubierto de llagas”. “Heridas abiertas en surcos cruzados por los latigazos que supuraban pus y gusanos, y estaban llenas de mierda”. “Lo sentaron en la silla eléctrica; le dieron corrientazos con las picanas; lo azotaron inmisericordemente con los güebos de toro hasta caer inconsciente al suelo; lo sumergieron en la bañera romana llena de agua con vinagre para conducción de la corriente eléctrica; y por último, como no hablaba ni que lo voltearan al revés, mandaron a buscar a Guillén, el cocinero, para que con su cuchillo boto de mondar, le arrancara los cojones”. “No dijo ni pío y tuvieron que dejarlo medio muerto porque no pudieron con él”. Esta narración espeluznante, no es parte de una ficción, sino que ocurrió y es parte de nuestra historia, que no debemos olvidar, aunque sí conocer. Hasta la otra entrega.
10 de Abril, 2010
11:18 AM
José Jordi Veras R.
José Jordi Veras R. Abogado.
jordiveras@yahoo.com
Más artículos de
José Jordi Veras R.
MOTIVO DE ESPERANZA Y ORGULLO.
Cuando nuestro padre decidió hace unos años publicar su experiencia y sus vivencias con relación al caso de sus compañeros de lucha de muchacho, específicamente con los panfleteros, en un inicio no comprendía el por qué y el gran valor que significaba para él escribir y dar a conocer en forma clara el sacrificio de sus amigos los panfletistas de Santiago.
Desde que decidiera recopilar la mayor parte de los artículos publicados desde el año 1981, en un libro que se tituló “Los panfleteros de Santiago y su desafío a Trujillo” hasta hace poco que hiciera realidad su segunda obra con el título “Los Panfleteros de Santiago, torturas y desaparición”, en esta le da participación testimonial a una serie de personalidades que estuvieron en La 40, en el momento en que todos estos muchachos de ideales progresistas, fueran salvajemente asesinados, como fueron: Luís Gómez Pérez, José Tallaj, Wenceslao Vega, José Antonio Constanzo, Julio Escoto Santana, Rafael Cucuyo Báez, Rafael Valera Benítez, Francisco Adolfo Bello Franjul, José Israel Cuello, Ramón A. Blanco Fernández, Freddy Bonnnelly, José Peralta Michel, Leandro Guzmán, entre otros.
En un país como el nuestro se hace necesario que construyamos una nueva sociedad con hombres y mujeres nuevas. Necesitamos que nuestros hijos e hijas no crezcan con el vacío de hechos y sucesos que ocurrieron en nuestra historia reciente y que son parte fundamental de lo nuestro. Hoy, cuando vemos a nuestro padre llevando a una que otra escuela sus experiencias de vida y las vivencias de sus amigos y compañeros de lucha y las inquietudes y cuestionantes que deja en la mayor parte de los jóvenes estudiantes es para expresar que existen motivos de esperanzas y de orgullo para decir que no todo está perdido y que aún tenemos tiempo de encaminar este país por mejores senderos que los actuales.
Hemos querido aprovechar esta vía para en varias entregas presentar ciertas experiencias enunciadas por quienes fueron testigos de lo ocurrido a los mozalbetes de edades de 15 a 21 años que se atrevieron a desafiar a Trujillo con sus panfletos.
De los pocos sobrevivientes, Manuel Bueno, expresa respecto a uno de sus compañeros, de nombre Enrique Perelló, lo siguiente: “Enrique se fue reduciendo hasta convertirse en una miseria humana”. “Sus gritos estridentes los profería, tanto a través de la ventanilla, como dando pasito cortos y nerviosos a lo ancho y largo de la pequeña celda”. “De ninguna manera hubiera podido sentarse un solo instante, puesto que, además de lo excesivamente inflamado que tenía el testículo herniado, la totalidad de su esquelético cuerpo se hallaba cubierto de llagas”. “Heridas abiertas en surcos cruzados por los latigazos que supuraban pus y gusanos, y estaban llenas de mierda”. “Lo sentaron en la silla eléctrica; le dieron corrientazos con las picanas; lo azotaron inmisericordemente con los güebos de toro hasta caer inconsciente al suelo; lo sumergieron en la bañera romana llena de agua con vinagre para conducción de la corriente eléctrica; y por último, como no hablaba ni que lo voltearan al revés, mandaron a buscar a Guillén, el cocinero, para que con su cuchillo boto de mondar, le arrancara los cojones”. “No dijo ni pío y tuvieron que dejarlo medio muerto porque no pudieron con él”. Esta narración espeluznante, no es parte de una ficción, sino que ocurrió y es parte de nuestra historia, que no debemos olvidar, aunque sí conocer. Hasta la otra entrega.
10 de Abril, 2010
11:18 AM
Suscribirse a:
Entradas (Atom)